Mostrando entradas con la etiqueta Sherlock Holmes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sherlock Holmes. Mostrar todas las entradas

CARNE Y HUESO INSPIRANDO FICCIÓN


La historia se construye sobre los hombros de personajes únicos. Sabemos de ellos gracias a su legado y a sus biógrafos. Aspectos de sus vidas se convierten leyenda, y la leyenda se transforma en nuevas historias que sirven de inspiración a aquellos que escriben ficción.

Esta entrada no es un homenaje a las personas de carne y hueso que inspiraron estos libros (aunque no negaré que  cada uno de ellos resulta atractivo). Es un pequeño tributo a todos los autores que encuentran la inspiración en la realidad de otros y la transforman en algo nuevo. No debe ser un trabajo fácil, pero estos tres escritores nos demuestran que bien vale la pena el viaje y el esfuerzo.

Elegí estas tres obras por aquello que las rodea: sus ambientes, sensaciones y emociones. Trozos de historia para dejar volar la imaginación. 

Cada una te llevará por sitios y circunstancias tan dispares, como dispares son las vidas de estos tres personajes. Prometo risas, lágrimas, dudas. Prometo historias que te mantendrán bien aferrado al libro. Prometo, lector, plumas rebosantes de imaginación y de oficio.





Llegué a este libro por Sherlock Holmes, en realidad, llego a muchas de mis lecturas gracias al detective más famoso de todos los tiempos. Todo lo que huele a Sherlock, es para mí como una necesidad. No me canso del inquilino del 221 B de Baker Street. 

La sorpresa fue grande. Rafael Marín (España, 1959) es mucho más que un buen escritor. Ha sido el traductor de un montón de nuestras obras de ciencia ficción favoritas  ¿Te suena haber leído a autores como Ray Bradbury, Orson Scott Card, John Brunner, Brandon Sanderson, Ursula K. Le Guin o Robert Harris?  Ya le puedes dar las gracias. 

Sobre Marín se pueden decir un montón de cosas, todas buenas, pero no acabaríamos nunca —un pendiente más en la lista de entradas que se nos van acumulando—. Te adelanto que cualquier libro suyo merece ser leído. Así que empecemos por Elemental, querido Chaplin, ¿no?

¿Y si Sherlock Holmes no fuera solo producto de la imaginación de Arthur Conan Doyle? ¿Y si realmente existió? Charles Chaplin, sí, el Chaplin que todos conocemos, una de las figuras cinematográficas más importantes de todos los tiempos, da fe de ello, y lo hace a través de un manuscrito descubierto en una caja de seguridad de un banco suizo. 

El pequeño Charlie se une a los Irregulares de Baker Street y ayuda a nuestro detective favorito en un caso que implica a un escritor que todos conocemos, y a un villano chino que seguro conoces. Años más tarde, un Charlie joven y nuestro detective, volverán a unir fuerzas en un caso muy importante:  proteger al hombre más inteligente del mundo.

Watson, Mycroft, Wiggins, Lestrade… ninguno de los nombres del universo Sherlock falta en esta historia. Chaplin los conoció a todos, los recuerda y atesora  esos encuentros. 

La dura infancia del joven, la lucha diaria forjando su carrera de actor, reflexiones sobre la realidad de su tiempo; todo cabe en esta aventura. Te sorprenderá enormemente la rapidez con la que se te van a pasar las páginas. Quedarás fascinado ante todos los personajes, iconos de la ficción y de la realidad, que desfilan  por aquí. No te adelanto los nombres. Tendrás que descubrirlos tú mismo.





LA HERMANA DE FREUD. Goce Smilevski

En una nota increíble, firmada por Alberto Manguel para el periódico El País, hay una frase que tengo que citar aquí porque creo que le hace justicia, no solo a La hermana de Freud, sino a muchos libros cuyos personajes han salido de la carne de la realidad: 
«La hermana de Freud demuestra cómo el arte de la ficción puede plantear ciertas preguntas esenciales que las ciencias históricas no pueden o no se atreven a plantear»
A veces, la necesidad de crear un libro de esta naturaleza, va más allá del homenaje o del gusto de transportar al lector a la vida y obra de estos iconos. A veces, esas historias cuestionan e intentan hacer una reflexión sobre sucesos y desiciones determinantes en sus vidas. Manguel habla de  «personajes infinitos», aquellos que están llenos de matices, de fans y detractores. Aquellos de los que nunca está todo dicho.


«En 1938 Sigmund Freud consigue un salvoconducto para huir del régimen nazi y la posibilidad de llevar consigo a algunas personas de su entorno. Escribe una lista de dieciséis nombres, entre ellos están su perro, su cuñada, sus criadas y su médico, pero no sus hermanas. Una de ellas, Adolphine, es la protagonista de esta asombrosa novela sobre la familia Freud, el esplendor artístico y cultural de Viena a comienzos de siglo, y la controvertida época que le tocó en suerte»

En este libro, no es Freud el personaje principal, pero son sus acciones, o mejor dicho, su decisión,  la que sirve como detonador de esta historia. 

Goce Smilevski (Macedonia, 1975), muestra las relaciones familiares entre Adolphine y los suyos —centrándose en la relación con su hermano— desde una perspectiva digna de análisis freudiano. Es como dar a los Freud "una sopa de su propio chocolate". 

El gran acierto de esta novela es, desde mi punto de vista, que el autor se esforzó mucho para no escribir un típico relato lacrimógeno de un supuesto hermano malo (a veces rarito), y sus consecuencias. Aunque la novela está llena de pasajes emotivos, de momentos que sí que pueden llegar a sacarte una lagrimita; para él es más importante delinear personajes fuertes, circunstancias que hagan que el lector no juzgue y condene desde la superficie.

Adolphine es increíble: una mente  brillante, una fuerza de la naturaleza, pero empequeñecida por su tiempo, circunstancias, y por las relaciones familiares tan complicadas que, como a cualquier persona, marcan de por vida. Te resultará sumamente interesante, y a ratos inquietante, dejarte llevar por sus recuerdos, por las reflexiones que hace sobre el trabajo de su hermano, los aspectos duros de sus vidas y el largo camino que debe sortear como judía en un país gobernado por el régimen nazi. 




EL CASO NERUDA, Roberto Ampuero

Este autor, otro de los que se suma a la larga lista de autores que merecen su propia entrada en Letraterrestres, es uno de los escritores más reconocidos en América Latina. La saga de Cayetano Brulé, de la que forma parte El caso Neruda, lo ha colocado en lo más alto de la novela policiaca latinoamericana. Roberto Ampuero (Chile, 1953), además de escritor, ha llevado una vida política destacable como embajador de Chile en México y como ministro de Cultura. Trotamundos, y conocedor de la historia y la actualidad política, ambos aspectos siempre están presentes en sus historias. Pero vamos a lo que nos ocupa, que en este momento no es Ampuero, sino el sujeto de su inspiración: Pablo Neruda.

En las letras en castellano, ¿quién no conoce a Pablo Neruda? El primer libro que compré, con el dinero de mi lunch escolar, fue Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Unos vendedores fueron a mi colegio y nos hablaron de las bondades de la lectura. Caí como mosca. Leer ya me gustaba, pero esas palabras sobre la importancia de leer, me atraparon por completo. Yo pagué lo correspondiente a un helado, o a una bolsa de patatas fritas, y ellos me vendieron a Neruda. No fue un trato comercial justo, lo sé. Perdieron de calle.

Fue Neruda lo que me acercó a ella. Hasta entonces no sabía nada de nada, ni de Ampuero, ni mucho menos de Cayetano Brulé. 

Este libro es el sexto, y penúltimo, de la saga del detective. Ya llevaba unas páginas cuando me enteré. Estuve a punto de dejarlo y buscar el primero, pero, por la Wikipedia supe que  es una «...especie de precuela,  donde Cayetano, mientras se dirige a ver a unos posibles clientes, rememora cómo se inició en el oficio detectivesco». Así que decidí retomarlo sin miedo, y a ese punto quiero llegar: disfrutarás igualmente del libro sin necesidad de leer primero toda la saga.

Valparaiso, Chile. Un Neruda de casi setenta años contacta con un joven cubano, Cayetano Brulé, para encomendarle una misión. Era la época previa al golpe de estado en Chile. Ampuero retrata maravillosamente el ambiente de esos días, la tensión, los enfrentamientos, Allende incluido. Viajes a México, a Cuba, al Berlín de la RDA… Cayetano descubre cosas que lo enfrentan a nuevas incógnitas, y mientras cumple su misión, ahonda más en el poeta,  en su vida e intimidad. 

A veces triste, a veces cargada de humor, esta novela es una aventura a tener en cuenta. Bien dice Neruda a Cayetano Brulé, cuando lo bautiza como detective, que los personajes de Poe o Conan Doyle (refiriéndose a Dupin o a Holmes), fracasarían si intentaran resolver casos en América Latina. Y esa verdad se cumple cuando vemos a nuestro detective «cubano de Florida» metido entre legajos y legajos de papeles en una oficina de la burocracia mexicana. 

Los amores de Neruda, otro de los aspectos  importantísimos del libro. Amores intensos y complicados. Amores de poeta. Neruda da para mucho en este sentido y Ampuero lo sabe y lo utiliza. Pone en evidencia sus luces y sombras. Construye a un Neruda maduro, que hace balance de su vida y toma conciencia de los asuntos del pasado que necesita resolver. Si Neruda te gusta, vas a disfrutar bastante. Si no conoces su obra, sé que te va a despertar el gusanillo. 

Ampuero crea ambientes de manera impresionante. De verdad te traslada a la época y a los lugares donde sus personajes ponen los pies. Describe con mucho mimo los detalles, te transporta.

Quizás los menos afortunados con esta lectura, sean los fanáticos de hueso colorado de la novela policiaca. Siento a Cayetano Brulé, más cercano a Kostas Jaritos,  protagonista de la saga escrita por Petros Márkaris (salvando las distancias y las épocas, claro está), que a los detectives-superhéroe, a los que estamos acostumbrados hoy en día. Tanto Jaritos, como Brulé, son personas en apariencia corrientes, pero con buen olfato y nada ajenas a los acontecimientos de su tiempo. Jaritos vive y se preocupa de la crisis griega, así como Brulé vive y se preocupa de la tensión política chilena.


Aquí tienes, lector, tres novelas que te acercarán un poco más al universo de estos señores tan conocidos, tres hombres que no han pasado desapercibidos por la historia ni por la literatura, y que a pesar de los años, siguen inspirando y siguen hablando a través de los valientes que se atreven a sacudir sus pedestales.

221B BAKER STREET



Debo confesar que el referéndum británico para la salida o permanencia en la zona euro, me agarró leyendo la obra completa de Arthur Conan Doyle sobre el investigador más importante que ha parido la literatura: Mr. Sherlock Holmes. Andaba yo, dándole duro a las página de “El signo de los cuatro”, creo recordar, cuando Gran Bretaña dijo BREXIT; ellos por su lado y Europa por el suyo. Al ser residente de un país de la Unión Europea, pensé: Huelemoles, date prisa, no vaya a ser que se te venga el tiempo encima y los ingleses decidan que se quedan a Sherlock nomás para ellos. Luego me enteré que esto de la “desconexión” de Europa, es un proceso lento, que pasarán algunos años hasta que se rompa del todo la relación. ¡Uf! ¡Qué alivio! Me quedé más tranquila. Eso sí, si quiero leer autores ingleses, me voy a dar prisa, no vaya a ser que…

Confieso que leí a Sherlock hace muchos años, pero yo todavía era adolescente y los vampiros y las historias de terror eran lo mío, así que el detective no me hizo muchas cosquillas. Leí “El perro de Baskerville”, pasé de largo y seguí a mi bola. 

Actualmente tengo un sistema de lectura, basado en periodos concretos, que me ha servido para disfrutar mucho más del universo de autores, temáticas y géneros de los libros que leo (de eso ya les contaré en otra ocasión). 

Estando, como estoy, en un periodo de lectura concreto (que me está llevando ya casi dos años), cayó en mis manos un libro muy interesante, titulado: Los años perdidos de Sherlock Holmes, (Ed. Acantilado), de un autor tibetano:  Jamyang Norbu. La novela crea un puente temporal entre el cuento “El problema final” (Memorias de Sherlock Holmes) y “La casa deshabitada” (El regreso de Sherlock Holmes). Jamyang Norbu es más que un fan de Sherlock Holmes y de la obra de Arthur Conan Doyle; es un escritor con una capacidad extraordinaria para “revivir” a Sherlock, recrear su esencia, mientras nos regala una historia divertida. 

Mención aparte merece la figura de Hurree Chunder Mookerjee, el personaje que acompaña a nuestro detective en esa gran aventura, su Watson asiático. Porque Norbu, no sólo es un buen escritor, un freak de Conan Doyle, etc.; es, a demás, un fan de hueso colorado de Rudyard Kipling, creador de Mookerjee en la novela “Kim”. En definitiva, hace que dos universos literarios se toquen suavemente; que dos autores contemporáneos convivan y se entiendan. A muchos puristas puede parecerles sacrilegio y todo ese tipo de calificativos que suenan tan graves; a mí me gusta que estas cosas pasen y que tengan resultados tan buenos, porque gracias a ello me di a la tarea de leerme la obra completa de Sherlock (por orden de publicación, me ha resultado más fácil y me gusta eso de ir y volver en el tiempo a través de las aventuras de los inquilinos del 221B de Baker Street) y la estoy disfrutando como, seguro, no lo habría hecho de ser más joven. Y, claro, más adelante, me voy a zambullir en la obra de Kipling.

Es sorprendente la influencia tan grande que Sherlock Y Watson tienen en tantas obras posteriores a sus aventuras. No sólo en la literatura, en la que muchos, como Norbu, se han atrevido a continuar con su legado. En el cine, en los cómics, en las series: las series policiacas están repletas de Sherlocks y Watsons. Y también hay series, y películas, basadas concretamente en ellos, pero eso, eso ya todos lo sabemos.

Es difícil pensar en Sherlock Holmes y que no te vengan a la cabeza tantos temas sobre él, sobre  su personalidad y la forma tan característica de resolver crímenes y de enfrentar la vida. Es difícil no pensar en Conan Doyle y esa vida tan fascinante de la que hablan sus biógrafos. Es difícil no pensar y especular sobre la forma en la que se llegó a construir una obra que sigue siendo tan atractiva hoy en día. Imposible leer a Sherlock y no impregnarse del ambiente y de la época en la que todo aquello sucede. Imposible no dejarse llevar por el sentimiento que mejor define el pensamiento de aquellos que se enfrentaron a la llegada de un nuevo siglo, aquellos que ya tocaban con las manos el futuro:

—¿Qué sentido tiene todo esto, Watson? —dijo Holmes solemnemente mientras dejaba a un lado el documento—. ¿Qué propósito persigue este círculo de aflicción, violencia y miedo? Sin duda ha de tender hacia algún fin pues, si no, nuestro universo está regido por el azar, lo cual es inconcebible. Pero, ¿qué fin? Aquí tiene usted el eterno problema sobre el cual la razón humana está tan lejos de poder responder, como siempre. (“La caja de cartón” en Su última reverencia)

(Fotografía, Iván Jerez)

Lo más visto en Letraterrestres