Mostrando entradas con la etiqueta novela negra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta novela negra. Mostrar todas las entradas

SÁBADO CRIMINAL: VLC NEGRA 2018



¿Qué tendrá el género negro que mueve a tantas personas  un sábado por la tarde para rendir ofrenda a sus autores? Esta pregunta flota en el aire del festival Valencia Negra 2018. Estoy segura que cada uno de nosotros tiene una gran respuesta.  

El 5 de mayo fue un día importante para el festival. La presencia de autores de la talla de Benjamin Black, Bernard Minier, Franck Thilliez, José Carlos Somoza y Jorge Eduardo Benavides, fue el gran aliciente que llevó a los lectores hasta el Centro Cultural Bancaja. El género negro sigue vivito y coleando, más interesante y rompedor  que nunca.


José Carlos Somoza, Eduardo Almiñana y Jorge Eduardo Benavides



Abrimos tarde con dos escritores que compartieron su experiencia y anécdotas en el oficio. La reflexión sobre la novela negra fue uno de los temas centrales de la charla. Para José Carlos Somoza, la fascinación por estas historias sirve como una forma de conjurar los males de la realidad. Por su parte, Jorge E. Benavides habló sobre el futuro y lanzó la pregunta de hacia dónde llevarán las nuevas tecnologías al género. Ambos son optimistas respecto a la buena salud que gozan estas historias, no solo en la literatura; el cine y la televisión aportan obras de gran calidad que se convierten en verdaderos fenómenos mundiales.

José Carlos Somoza (Cuba, 1959) presentó en enero el libro El origen del mal (Ediciones B), thriller y novela histórica, basada en la vida del militar falangista Víctor Martinez Simancas. Jorge Eduardo Benavides (Perú, 1964) ganó hace poco el XIX Premio Unicaja de Novela ‘Fernando Quiñones’, por El asesinato de Laura Olivo (Alianza Editorial, 2018), novela negra ambientada en el mundo editorial. 


Franck Thilliez, Ramón Palomar y Bernard Minier


Francia llegó con todo al VLC Negra. Dos de los máximos exponentes no faltaron a la cita: Bernard Minier y Franck Thilliez. Nos hablaron de  su trabajo, de las cosas que les inspiran. En el caso de Thilliez, aspectos como la ciencia y la tecnología forman parte de su sello personal. Minier —el autor número uno en Francia— habló de la importancia que tiene la geografía en sus obras. Ambos coincidieron en señalar que tienen un país enorme y rico en historias, más allá de ese otro mundo llamado París; lugares que inspiran buenas tramas policiacas. 

Franck Thilliez (Annecy, 1973) presentó en 2017 Pandemia (Planeta), el libro más reciente de la serie Sharko. Epidemias, tráfico de órganos y un tic- tac incesante. Noche (Salamandra, 2018), es el libro más reciente de Bernard Minier (Béziers, 1960). El detective Martin Servaz vuelve a lo suyo en esta entrega.

Berna González Harbour y Benjamin Black/John Banville


Lo joya de la corona de la tarde-noche fue la presencia de Benjamin Black a.k.a John Banville. Uno de los autores más respetados, aclamados y queridos. Premio Príncipe de Asturias 2014 y eterno favorito para el Premio Nobel de Literatura. Y aunque visitó Valencia en calidad de Benjamin Black —seudónimo con el que firma sus novelas negras—, John Banville también estuvo presente y para muestra nos habló del libro que está escribiendo, cuya trama se desarrolla en Venecia, y claro, de La señora Osmond (Alfaguara, 2018), su libro más reciente. Fan de hueso colorado de Henry James, nos dio montones de razones para leer —o releer— al autor. Se nos pusieron los dientes largos con La señora Osmond

Como Benjamin Black —aunque siempre volviendo a Banville—, uno de los temas fue la relación entre Black y Banville. Al primero lo considera un artesano, y al segundo, un aspirante a artista. Benjamin Black nació del encargo de un guión para una serie de televisión. La serie no llegó a buen puerto, pero dio paso a una serie de libros conocida como La serie Quirke y a varias novelas independientes. 

Una hora de conferencia que dio para hablar de muchos temas: la desafortunada decisión de la Academia Sueca de no conceder este año el Premio Nobel de Literatura debido a los escándalos de abuso sexual; la sorpresa de la llegada al poder de Donald Trump; el idioma gaélico y su belleza poética... Dicen en mi pueblo que 'todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar', y es verdad, porque también hubo espacio para las risas y las bromas: John Banville tiene un gran sentido del humor.

Los libros más recientes de Benjamin Black (Irlanda, 1945) son: el séptimo de la serie Quirke, Las sombras de Quirke (Alfaguara, 2017); Pecado (RBA, 2017), novela independiente, y Prague Nights (DK, 2017), aún sin edición en castellano.





Quiero destacar el papel de los autores Eduardo Almiñana, Ramón PalomarBerna González Harbour como presentadores de las conferencias. Hicieron un trabajo excelente siendo la voz del público. Y por supuesto, todo el agradecimiento del mundo a los organizadores.

VLC Negra aún no termina. Si vives o andas por Valencia, checa el programa en la página web (haz click aquí).  De verdad, no te lo pierdas.

Muy pronto subiré las reseñas de algunos libros de estos grandes escritores y aprovecharé para contarte más detalles. Mientras tanto, sigamos disfrutando de estos días de festival. 

¡Larga vida al VLC Negra! 

Que tengas unas negras y criminales lecturas...

LA DETECTIVE MIOPE, DE ROSA RIBAS





Rosa Ribas (El Prat de Llobregat, 1963) es una de mis escritoras españolas favoritas. Tiene una forma muy especial de contar historias y una sensibilidad única para crear personajes y situaciones. Nunca me cansaré de recomendar sus libros. 

La autora fue una de las grandes invitadas al Valencia Negra del año pasado, además de ganadora del premio Mejor Novela VLC Negra 2017 por Azul marino (Siruela, 2016), obra de la que comparte autoría con Sabine Hofmann. También tuve la oportunidad de asistir a su conferencia  Más grandes que la vida: los personajes, organizada para el ciclo Literatura al Magnànim, en la Biblioteca Pública de Valencia. Disfruté muchísimo ambos eventos y aprendí cosas realmente valiosas sobre el proceso creativo, la construcción de personajes y los retos de la escritura.   






ROSA RIBAS

«En octubre de 2010 publiqué La detective miope. Con un nuevo personaje, la detective Irene Ricart, que no inicia una serie. Quien ha leído la novela sabe por qué. Ya sé que hay que quererlas a todas por igual, pero tengo que confesar que esta novela le tengo un especial afecto».
(Web oficial de la escritora Rosa Ribas) 


Doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Barcelona, debutó en el mundo de la novela con El pintor de Flandes (Roca, 2006). En 2007 entra de lleno —y por la puerta grande— en el género de la novela negra con Entre dos aguas (Umbriel), ganadora del Premio Brigada 21 a Mejor Novela Negra, y primer libro de la serie Cornelia Weber-Tejedor. Con anuncio (Viceversa, 2009) y En caída libre (Viceversa, 2011) fueron los siguientes. En Si no, lo matamos (Grijalbo, 2016), la comisaría regresa después de cinco años para un caso más. La editorial DeBolsillo ha reeditado todos estos libros, incluyendo La detective miopeSu obra ha sido traducida a varios idiomas.

Junto a Sabine Hofmann escribió la Trilogía de los años 50 o Trilogía de los años oscuros. Don de lenguas (Siruela, 2013), El gran frío (Siruela, 2014)  y Azul Marino, son los  libros que la componen. 

Otras novelas de Rosa Ribas que no deberías perderte: Pensión Leonardo (Siruela, 2015), Miss Fifty (Reino de Cordelia, 2015), La luna en las minas (Siruela, 2017) 
—ganadora del premio Letras del Mediterráneo 2017— y Emma (Black & Noir, 2017), novela negra por entregas.

Su versatilidad como escritora no se queda solo en el plano de la narrativa. Desde 2017 es columnista en El periódico. Puedes leer sus artículos haciendo click aquí.

Ribas vive en Alemania desde 1991. La influencia de aquel país en algunas de sus historias forma parte de su sello. Cornelia Weber-Tejedor es una comisaria de origen hispano- alemán. En La luna en la Minas, Joaquín, el joven protagonista, emigra a Alemania para trabajar en la minas de carbón. Barcelona también es otro de sus escenarios favoritos, un escenario que conoce como  la palma de su mano y al que nos lleva gracias a esa pluma que fluye y nos atrapa. 

En esta ocasión quiero hablarte de La detective miope (Viceversa, 2010), una novela negra muy particular. 


LA NOVELA

«Irene Ricart ha perdido el marido, la hija, la cordura y, casi casi, la vista. Y aun así se toma la vida con un característico humor que la ayuda a seguir viva, a aguantar el tiempo necesario para encontrar al asesino de su familia. Sabe cómo, lo ha leído en la portada de una revista cuyo titular parece una revelación: «¿Sabes que entre tú y cualquier persona en el mundo hay como mucho seis grados de separación?». Y así es: sólo tiene que encontrar la relación de las personas que la separan de quien acabó con la vida de sus dos seres queridos».

Es la propia Irene la que nos cuenta cómo fue que su mundo se derrumbó y cómo intentó levantarse de entre los muertos para poner cara a quienes se lo quitaron todo.  Para ello, nuestra detective privada deberá volver a la acción y centrarse en lo suyo mientras carga con el peso del dolor. No será una tarea fácil, y menos cuando las dioptrías aumentan tan rápido. Pero Irene Ricart no es una detective cualquiera, eso podemos percibirlo desde las primeras páginas. El dolor la ha dotado de otro tipo de vista, de una lucidez especial. 

Dicen que el dolor transforma, y en el caso de la protagonista de La detective miope la frase se cumple. Sus pensamientos no solo viajan a otra velocidad; sus pensamientos van en una carretera desconocida y en sentido contrario. Y es a través de ellos que los lectores nos mantendremos atentos al viaje, que sufriremos y disfrutaremos del trayecto. Esta es una novela para lectores voraces. 

El dolor otorgó a Irene Ricart una lucidez que inquieta y una sensibilidad que parece abarcar la totalidad de las cosas. Estos elementos son la sal y la pimienta que dan sabor a esta historia y la convierten en una novela negra diferente. Rosa Ribas es una autora experta en crear personajes con alma, seres complejos que hablan al universo en un lenguaje  propio, particular y bello. 

«…en la clínica aprendí que para muchos el lamento y la queja son formas de vida. Y no hay que quitarle a la gente aquello que da sentido a su existencia».


Pequeños casos que dan forma al gran caso. Personajes peculiares y situaciones extrañas. Piezas en un rompecabezas que no encajarían sin la mente de la detective para dar forma y sentido a todo aquello; sin la fortaleza de un corazón roto que sobrevive gracias su propia lógica.

Una cosa que me encanta de las novelas del género negro es descubrir los métodos que aplican los policías o investigadores para resolver crímenes y misterios. En el caso de Irene Ricart  es una mezcla explosiva de inteligencia, instinto, oficio y un sentido casi sobrenatural de observación, una especie de sinestesia que le permite  relacionar conceptos, acciones y personas. La perdida gradual de la vista hace que el resto de sus sentidos se disparen. 

La pluma de Rosa Ribas no tiene límites. Sus historias la han convertido en una de las grandes escritoras de novela negra española, pero ha demostrado que su talento trasciende al género con historias tan entrañables como La luna en las minas. Acercarse a su obra es un placer que nadie debería perderse. Yo estoy más puesta que un calcetín para seguir explorando y emocionándome con su trabajo. Espero que tú también.

Un saludo y felices lecturas. 










TRILOGÍA BERLINESA, DE PHILIP KERR: VIOLETAS DE MARZO (LIBRO 1)





Se fue pronto Philip Kerr (Escocia, 1956). El 23 de marzo, a los 62 años, dejó este mundo uno de los grandes de la novela negra. Un personaje, Bernie Guntherbastó para engancharnos a una serie libros que, deseábamos, fuese infinita.    

El año pasado acaba de leer Una investigación filosófica (Anagrama, 2015) —novela ajena a las conocidas series de Kerr, novela extraña y fascinante— cuando me enteré de la presencia del autor en el Valencia NegraEsas coincidencias de la vida... 

No tengo salvo palabras de agradecimiento para los organizadores del festival porque fue una tarde increíble. Kerr habló de un montón de cosas. Crítico con el tema del BREXIT, creía en una Europa abierta, inclusiva. No compartía en absoluto la decisión del Reino Unido de salir de la Unión EuropeaTambién habló de literatura, de la serie Bernie Gunther —fenómeno editorial como pocos—, y  como no, de futbol. Porque cuando un autor dedica una serie de libros, la serie Scott Manson, al mundo del futbol, y se confiesa fan del Arsenal, imposible no hablar de futbol. Fue una tarde estupenda, así la recuerdo yo, y creo que así la recuerdan todos los que tuvieron la oportunidad de estar allí. 

En unos días volveremos a disfrutar de una nueva edición del Valencia Negra. Seguramente la figura de Philip Kerr será recordada. Y a los lectores, los que lloramos su pérdida, nos quedará el consuelo de poder leer próximamente las dos últimas novelas que escribió para la serie Gunther: la edición al castellano de Prussian Blue (Quercus, 2017), que saldrá a la venta en junio, y Greeks Bearing Gifts (Quercus, 2018), novela publicada en Reino Unido el 3 de abril, ya de forma póstuma, pero aún sin fecha de lanzamiento en nuestro idioma. 

Esperaremos...





VIOLETAS DE MARZO

En 2010 RBA Libros lanzó la edición titulada Trilogía berlinesa que recoge las tres primeras novelas de la saga de Bernie Gunther: Violetas de marzo, Pálido criminal y Requiem alemán. El libro que aparece en la cabecera de esta entrada es la reedición del 2017. En un principio la serie Bernie Gunther fue concebida como una trilogía: Berlin Noir (Trilogía Berlinesa). Sin embargo, y debido al éxito, la historia del detective alemán continuó con la publicación en 2006 de Unos por otros (RBA Libros, 2007). Otras novelas vinieron más tarde: Una llamada misteriosa (2009), Si los muertos no resucitan (2009), Gris de campaña (2011), Praga mortal (2012), Un hombre sin aliento (2014), La dama de Zagreb (2016) y El otro lado del silencio (2017).  

He decidido reseñar por separado cada uno de los libros que componen La trilogía berlinesa. Creo que cada uno merece su propio espacio.


LA NOVELA

«“Violetas de marzo” nos sitúa en la ciudad de Berlín en el año 1936. El régimen de horror del Tercer Reich empieza a materializarse en una Alemania cada vez más sumida en el odio, el racismo y el hambre de venganza. Desde su privilegiado lugar como investigador privado, Bernie Gunther es testigo de cómo día a día la sociedad berlinesa se encuentra más a merced de las “violetas de marzo”, los nuevos fieles del todopoderoso Partido Nacionalsocialista. En el momento en el que recibe el cometido de investigar la muerte de un alto cargo de las SS y recuperar un collar de diamantes que le ha sido robado, Gunther ni siquiera es capaz de prever que un caso a priori sencillo le llevará hasta las más altas esferas del nazismo y las luchas internas por el poder, en un contexto en que el país se dispone para la celebración de los Juegos Olímpicos y ante la oportunidad de comenzar, de un momento a otro, la conquista de Europa».

Bernie Gunther siempre será uno de los detectives más queridos de la literatura. Crítico, incapaz de cerrar la boca  —aunque le apunten con una pistola o lo muelan a palos—. Un superviviente con un olfato de primera  para resolver misterios y con una capacidad impresionante para meterse en problemas. Mujeriego, irónico, mordaz... Nadie puede resistirse a sus cuestionables encantos y al estilo con el que nos narra sus andanzas. 

Bernie posee su propio código ético: flexible y adaptable a la necesidad de salvar el pellejo. Eso sí, sus razones son siempre mucho más justas que las de los uniformados que vitorean la grandeza de la  patria y del  führer. Al detective no le tiembla la lengua si tiene que decirle un par de cosas a una de las figuras más representativas del régimen nazi. Siempre luchando para seguir siendo una mente libre en medio del caos. Conocer a este ex-policía convertido en detective privado es una gran razón para leer Violetas de marzo, pero no la única. 

Hacer un viaje en el tiempo al Berlín de aquellos días  —que Kerr conocía y describía como nadie— es otra de las razones para acercarte a este libro. Recordemos que la historia se desarrolla en los primeros años del régimen nazi, cuando aquello parecía una olla de presión a punto de explotar. La vida de la gente en Alemania se convertía rápidamente en un «sálvese quien pueda». Los Juegos Olímpicos estaban cerca y el país necesitaba un lavado de cara para consolidarse como “gran potencia” a ojos del mundo. Pero detrás de la megalomanía, de los uniformes, las insignias y condecoraciones, detrás de la exaltación a la patria, detrás de esa ciudad repleta de mármol, se escondía un mundo sórdido, corrupto y violento, un mundo terrible; los bajos fondos en los que nuestro detective tendrá que meter la cabeza —y el cuerpo entero— para resolver algo más que un crimen.

  
«Eso era Berlín bajo el gobierno nacionalsocialista: una casa enorme y llena de fantasmas, con rincones oscuros, escaleras tétricas, sótanos siniestros, habitaciones cerradas y una buhardilla llena de poltergeists sueltos, arrojando libros, cerrando puertas de golpe, rompiendo cristales, gritando en medio de la noche (…) Pero la mayor parte del tiempo solo se tapaban las orejas, se cubrían los ennegrecidos ojos y trataban de hacer como si no pasara nada malo».

Violetas de marzo es divertida y aterradora a partes iguales. Divertida porque es difícil no soltar alguna risa ante los comentarios irónicos y mordaces de Bernie Gunther, porque tiene un ritmo que atrapa y no quieres parar hasta llegar a la conclusión de tanto embrollo, porque las descripciones de la ciudad de Berlín, de la gente, de la época, te hace sentir que estás allí. Lo aterrador viene cuando somos conscientes del paralelismo entre aquellos días y la actualidad. La corrupción política, el radicalismo o los continuos ataques a la libertad de expresión, son aspectos con los que convivimos todos los días y a los que les hemos otorgado cierta normalidad. Es espeluznante comprobar que no hemos cambiado demasiado, que nos siguen dando y seguimos tragando las mismas quimeras. A veces me pregunto hasta dónde seremos capaces de llegar esta vez.

«No por cantar a voz de cuello te conviertes en un patriota. El problema con esos mierdas nacionalsocialistas, especialmente los jóvenes, es que piensan que tienen el monopolio del patriotismo».  

«—No sabía que te interesara la política —dije.

—No me interesa. Pero ¿no es así como Hitler resultó elegido: demasiada gente a quien no le importaba una mierda quién gobernara el país?».

Philip Kerr legó al género negro una obra que resistirá el paso del tiempo, que se enfrentará al futuro con la misma frescura de sus primeros años, que emocionará a los frikis de la novela negra, a los amantes de la novela histórica, a curiosos y recién llegados al mundo de la lectura.  

El viaje por la Trilogía berlinesa continúa, no lo olvides. Próximamente publicaré las reseñas de Pálido Criminal y Requiem Alemán, y conoceremos un poco más sobre este increíble y gran autor.


Descanse en paz.  

MISTERIO EN EL CARIBE, DE AGATHA CHRISTIE






Un vendedor de perfumes me contó que para limpiar el olfato, entre perfume y perfume, lo más recomendable era oler granos de café o café molido. Eso me pasa con los libros de la dama del misterio: son mis granos de café. A veces, cuando mi lista de lectura se vuelve densa y necesito un respiro, recurro a sus historias. 

Pero bueno, en esta ocasión también tengo otra razón para leer Misterio en el Caribe (Editorial Molino, 1979). Últimamente me ha entrado el gusanillo por conocer autores caribeños u obras cuyas historias se desarrollen en ese extenso territorio. Siendo honesta, y pese a que nací en un país que posee un pedazo de caribe, poco sé de su historia y de su literatura. Dejo esto como advertencia: llegarán al blog muchos libros con tintes caribeños.




AGATHA CHRISTIE 

Viajera, curiosa, inteligente, emprendedora, ávida lectora, observadora, crítica… No caben aquí los adjetivos para definir a una de las escritoras más impresionantes de todos los tiempos.  

Nada se le puso por medio cuando decidió que lo suyo era la literatura. Trabajó duro, luchó, perseveró y logró hacerse un nombre en letras de oro. Nadie concibe hoy en día la novela policiaca sin la figura de Agatha Christie (Reino Unido, 1890- 1976), es más, nadie concibe el siglo XX sin su influencia. Siempre será considerada como una de las escritoras más importantes de todos los tiempos. 

Su novela Diez Negritos (Espasa Libros, 2015) ocupa un lugar privilegiado en las listas de los libros más vendidos de la historia, y sigue siendo el libro más vendido de los géneros policiaco y de misterio. Sus  obras se han adaptado un montón de veces al cine, al teatro y a programas radiofónicos. La más reciente, Asesinato en el Orient Express (Espasa Libros, 2017), será la encargada de encandilar a los espectadores y a las nuevas generaciones. Las editoriales no van a parar jamás de editar sus libros, estoy segura. Y nosotros seguiremos cayendo rendidos, por los siglos de los siglos, ante personajes como Poirot o miss Marple.




LA HISTORIA

Comencé a leer Misterio en el Caribe, totalmente a ciegas. No había leído la sinopsis, y no tenía información previa, así que fue una sorpresa encontrarme con una vieja conocida: miss Marple. A ella la conocí hace más de veinte años, cuando leí por primera vez Un puñado de centeno (Editorial Molino, 1981), mi novela favorita de la autora. Miss Marple es, junto a Hércules Poirot, uno de los personajes recurrentes en su obra. Podríamos hablar de una serie de libros como “la saga miss Marple”. Ambos resuelven casos: Poirot, como detective de la ley; ella, como detective aficionada. Nunca se vieron las caras. Christie no nos dio ese privilegio.

En este libro, miss Marple viaja al caribe para pasar una temporada de descanso en un hotel de la isla de St. Honoré. Lejos de su casa de la campiña inglesa, y entre palmeras, bungalows, noches de baile y labores de ganchillo; una muerte la llevará a descubrir que no todos los huéspedes y residentes del hotel, son lo que parecen.

Como en cualquier novela de Agatha Christie, recogeremos poco a poco las miguitas de información que cada página nos va entregando. Nos devanaremos los sesos intentando separar a los buenos de los malos. Caeremos en trampas, saldremos de ellas y seguiremos adelante. Siempre poniéndonos a prueba, haciéndonos dudar, o empatizar, con unos y con otros. Miss Marple hace referencia a distintos casos del pasado. Se disfruta recordando aquellos libros, pero si no te has leído ninguno previamente, no pasa nada.

OLD IS NOT DEAD!

Más allá del caso que intentaremos resolver a lo largo de la historia, uno de los aspectos que me gusta muchísimo de esta novela en particular, es la reflexión constante que hace nuestra protagonista sobre el tema de la edad. Miss Marple es una mujer mayor que sabe usar las armas que nos otorgan los años. No le tiembla el pulso cuando utiliza lo que la gente más joven considera «cosas de viejos» en su beneficio. Su aspecto de "honorable anciana", la lleva a ganarse simpatías, confianza y alianzas que le servirán para obtener información valiosa. Detrás de esa apariencia de señora en edad otoñal, hay una detective con las mismas capacidades de los grandes inspectores de policía. 

Ella es consiente en todo momento de los estereotipos asociados a las personas mayores, y se sirve de ellos sin reparos. Lo que para otros son debilidades, para miss Marple son armas, disfraces y herramientas de trabajo. Es, además, una observadora aguda, capacidad que la edad se ha encargado de afinar:

—Yo no le tengo por hombre feliz —opinó miss Marple.

—¿Cree usted acaso que un criminal puede serlo?  Miss Marple tosió. 

—He tenido relación con esa clase de personas —arguyó.
—No creo que su experiencia sea tan dilatada —dijo mister Rafiel convencido.
Esta suposición, como miss Marple hubiera podido demostrarle, era errónea. Pero aquella se prohibió a sí misma rebatir la apreciación del anciano. Sabía muy bien que a los hombres nos les gustaba que les hiciesen ver sus equivocaciones. 

Me gusta fantasear con el hecho de que hay mucho de Agatha Christie en Miss Marple, sobre todo, considerando que cuando escribió Misterio en el Caribe, era una mujer de poco más de setenta años. Creo que por eso es importante que quedara patente, a través de acciones, reflexiones y conversaciones con otros personajes; la importancia de los años: la experiencia y la inteligencia que aportan tenerlos y haberlos vivido.

—No. No creo que sea usted un asesino.

—Y…, ¿por qué?

—Pues porque es usted un hombre inteligente. Utilizando su cerebro ha podido conseguir más cosas que si hubiera recurrido al crimen. El crimen es siempre una estupidez.

La carrera hacia la verdad es, para miss Marple, una carrera de fondo. Allí, donde todos corren desbocados, escupiendo teorías o metiendo la pata, ella espera, mantiene el ritmo y lo consigue. Es siempre la primera en llegar a la meta.

Ya sea en su amada campiña o más allá del océano, estamos ante un personaje literario muy querido por millones de lectores, y al que siempre es un placer volver. Miss Marple es como los buenos vinos… 

Ahora te toca a ti, lector. ¿Te atreves a resolver este misterio?


*Fotografía de Agatha Christie: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/christie.htm, 
Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32750977

HISTORIAS DE CHICOS MALOS



El otro día un amigo me pidió que le recomendara algunas lecturas. Decidí indagar un poco en sus gustos, para no meter la pata, porque quiero que se lo pase bien, que disfrute de ese momento tan personal e íntimo de agarrar un libro y dejarse llevar. Él me respondió que había devorado El Padrino (Mario Puzo), que la serie Narcos (Netflix), le encantaba. En definitiva, que lo suyo eran las historias de chicos malos

¿Por qué nos resulta tan fascinante el mundo de los chicos malos? Mi amigo no es el único que vive con emoción esas historias. Un montón de lectores nos hemos dejado atrapar por sus personajes: seres de carácter complejo, que se mueven en entornos al límite, donde una buena dosis de violencia, lealtades puestas a prueba, persecuciones, delitos y crímenes, son la sal y la pimienta para mantenernos pegados a un libro. Las situaciones rocambolescas a las que el chico malo se enfrenta desde que se levanta, el modo en que su carácter y juicio  manejan cada situación, eso también nos  gusta. Creo que, a veces, reconocemos un poco de nosotros mismos en el chico malo de la historia. Nosotros, los lectores, también somos seres complejos, también nos enfrentamos a la vida todos los días; cometemos nuestros errores y celebramos nuestros triunfos. Eso es lo que nos une al chico malo, y nos une de tal forma, que aún cuando él merezca el peso de ley, deseamos con todas nuestras fuerzas que el escritor no se ensañe, que le dé la oportunidad de seguir haciendo de las suyas. 

Las historias sobre las vidas y peripecias de los chicos malos, nos sirven de agente liberador. Sabemos que hay una realidad dura fuera de casa. Sabemos que hay chicos malos de carne y hueso, pero, y citando a J. M. Mulet, en su maravilloso libro La ciencia en la sombra (del que ya hablaremos):

«…el mal nos atrae. No lo reconocemos, pero nos da morbo. En el instituto los empollones no ligan, pero en cambio los repetidores que se meten en peleas, fuman en los baños e insultan a los profesores ejercen de machos alfa y suelen atraer a las chicas más guapas. Posiblemente sea una herencia de nuestro pasado salvaje…»

Los chicos malos no son personajes exclusivos del género negro. Los chicos malos están presentes en un montón de libros. La sociedad conservadora estadounidense condenó con la etiqueta de chico malo a Holden Caulfield, protagonista de El guardián entre el centeno, durante mucho tiempo. Robin Hood fue otro chico malo. Forajido, pero de intenciones nobles, luchaba contra el poder establecido, y su figura sigue encandilando a escritores y lectores a través del tiempo. 

Cine, televisión: actualmente estoy pegada a The Blacklist (NBC). Thomas “Red” Reddington (James Spader), protagonista de la serie, es un chico malo en toda la extensión de la palabra, y ha gustado tanto, que ya van a por la quinta temporada. Todo el campo de la ficción sucumbe a los encantos de los chicos malos.





«Unos gozan la vida, otros la sufren, nosotros la combatimos».  Antiguo proverbio de los urcas siberianos.

Serán peras o manzanas, pero uno se devora las páginas de este libro. Digo que “serán peras o manzanas”, pues se dice que Educación Siberiana,  y los libros que le siguieron, son todo, menos el relato autobiográfico que nos vendieron. En fin, ya retomaremos más adelante la controversia, pero ahora vamos con el libro.

Nicolai Lilin (1982), cuyo nombre real es Nicolaj Veržbickij, nos presenta un relato con tintes autobiográficos sobre la vida del pueblo urca, nativos de Siberia que fueron obligados por el régimen estalinista a emigrar a Transnistria, región moldava en la frontera con Ucrania.  Transnistria, aunque reconocida como territorio de Moldavia, está controlada por grupos separatistas. La situación política de la región es complicada, y lo ha sido prácticamente toda la vida. Nuestro protagonista nace en medio de todo ese caos:

«…me crié en un barrio de mala fama donde se establecieron los criminales expulsados de Siberia en los años treinta; vivía en Bender entre ellos, y los habitantes de mi criminalísimo barrio formábamos una gran familia…»

Fragmentos de infancia y juventud, en un ambiente cargado de elementos y ritos iniciáticos: desde «ganarse un arma», al paso obligado por la cárcel. Los tatuajes, trofeo para convertir a nuestro protagonista en un urca respetable. La delincuencia, profesión admirada y valorada en una sociedad ultraconservadora; curtida y endurecida por su historia. Férreos códigos morales, respeto a las tradiciones, el gran apego a la familia, a la comunidad y  a la religión. La policía y el gobiernos: enemigos mortales de los urcas. Pasajes tensos y mucha violencia… a Educación Siberiana no lo falta nada, si lo que buscas es una historia de chico malo de manual. 

Este libro, originalmente escrito en italiano —Lilin vive actualmente en Italia—, fue un éxito de ventas. Aunque Educación Siberiana  se vendió como “autobiográfico”, muchos de los acontecimientos narrados en él —y en los escritos posteriormente—, han sido puestos en duda. Desde la existencia real del pueblo urca, hasta la cronología de algunos hechos destacables, y la participación de Lilin en los mismos, influyeron para que el autor se distanciara de esa etiqueta. 

Una vez medio aclarado el asunto, lo importante es que este libro te hará disfrutar un buen rato con sus ambientes, conflictos y estilo.





Si alguien sabe hacer historias de chicos malos, ese es su majestad, Don Winslow (1953). Cualquiera de sus libros, te hará meterte en historias violentas y gamberras. Novelas de género negro, cargadas de misterio y crímenes. Su libro El poder del perro lo elevó a lo más alto, y ahora con El Cártel, la segunda parte, su éxito no para crecer. 

Sin embargo, para esta lista de recomendaciones he elegido El invierno de Frankie Machine, porque es bueno recordar que un chico malo de verdad, de los auténticos, no pierde el toque, ni con la jubilación.

Un vendedor de carnada en las costas de San Diego, reflexiona sobre la vida, sobre los viejos tiempos, mientras disfruta de los pequeños placeres cotidianos. Quién diría que aquel varón inteligente, aficionado a los crucigramas, juez y autoridad en los desencuentros del muelle, es una leyenda en el mundo de la mafia. Pero Frankie es feliz con su vida, sortea sus problemas domésticos y paga sus impuestos religiosamente para evitar el “factor Capone” (a pesar de todos los crímenes cometidos por el archiconocido mafioso, fue la evasión de impuestos lo que lo llevó a prisión). Frankie cuida de los suyos y respeta los códigos de la vieja escuela. Pero todo vuelve. El pasado siempre viene cargado de inconvenientes, y Frankie tiene que hacerse la pregunta que todo chico malo debe hacerse cuando el pasado te persigue:  


«¿Quién me quiere ver muerto?»

Amantes de las buenas historias de mafiosos, dar la oportunidad a El invierno de Frankie Machine. Disfrutarán muchísimo del personaje de Frankie, del ritmo y de la forma de narrar de Winslow. Con este autor no tendrás tiempo ni de parpadear.





Y nos vamos lejos, muy lejos en el tiempo, concretamente a 1817, durante la lucha de Independencia de México, para conocer a un chico malo imprescindible en la literatura de América Latina: El Periquillo Sarniento.

El legado de esta obra va más allá del increíble personaje de Pedro Sarmiento, o Periquillo (chico malo por sus cuatro costados), pues está considerada la primera novela escrita en América. Se escribió y publicó desafiando todo lo desafiable de la época —en este sentido también podríamos considerar a Fernandez de Lizardi como un bad boy de su generación—. El Periquillo Sarniento, soportó la censura, la entrada en prisión del autor, los altos costes de la imprenta,  la crítica mordaz y los ataques de los lumbrerillas del momento, que la consideraban: 

«una obra disparatada, extravagante y de pésimo gusto; de un romance o fábula escrita con feo modo, bajo un plan mal inventado, estrecho en sí mismo y más por el modo con que es tratado…» 

A lo que Lizardi responde con gran maestría a través cartas publicadas en prensa:

«Mas yo, con su licencia, tomo el Quijote de Cervantes, la obra maestra en clase de romances, y no veo en su acción nada raro, nada extraordinario, nada prodigioso. Todos los sucesos son demasiado vulgares y comunes, tales como pudieran acontecer a un loco de las circunstancias de don Alonso Quijada. Al mismo tiempo advierto que cada uno de los personajes de la fábula habla como los de su clase, esto es, vulgar y comúnmente. Hasta hoy estaba yo entendido en que una de las gracias de este género de composición era corregir las costumbres ridiculizándolas y pintándolas al natural, según el país donde se escribe…»

Era complicadísimo resistir la presión que acarreaba intentar publicar una obra por aquellos años, y más una obra como El Periquillo, que no deja títere con cabeza; que muestra y ataca las vergüenzas de todo lo que se pone en su camino: política, religión, burguesía, justicia… El resto, es historia, y vale la pena acercarse.

El Periquillo es un pícaro. En realidad, toda la obra pertenece a la tradición de la picaresca. Y qué son los pícaros sino chicos malos a los que les importa un pepino todo, que sobreviven en situaciones límite: robando, mintiendo y engañando; burlándose de todo y de todos. Chicos malos muy divertidos. En los pícaros tendrás, estimado lector, un abanico de historias de bad boys para pasarlo bomba.

Pedro Sarmiento hace y deshace su vida, y nos la cuenta —a nosotros y a sus hijos—, con la esperanza de llevarnos por el buen camino. Vive todas las aventuras de un chico malo, grado per saiyajin: roba, miente, burla, engaña, se mete en peleas, y vuelta a empezar. Pero el mundo que le rodea no es más cándido y gentil que él. Rodeado de lo peor de lo peor, y de algún personaje o momento que le aportan una lección moral; nuestro Periquillo logra sobrevivir y, como dice el título de la biografía de García Márquez: vivir para contarla.

Espero que mi amigo tenga una buena dosis de diversión con estos títulos, que se lo pase bien, acompañado de historias potentes y personajes únicos. Yo me he divertido mucho.

¿Cuáles son tus chicos malos favoritos de la literatura? No seas tímido, no tengas miedo. En este blog no hay omertá que valga. Vamos, cuéntame. Tengo ganas de saberlo.

* Ilustración de ladrón y policía: <a href="http://www.freepik.es/vector-gratis/diseno-de-ladron-y-policia_956812.htm">Diseñado por Freepik</a>

Lo más visto en Letraterrestres