Leo muy pocas historias de amor de pareja. No es que el amor no esté presente en las historias que leo, pero no suele ser el tema central. No sé por qué, y no tengo nada en contra del amor. Simple cuestión de gustos. Por eso no hice mucho caso cuando este libro salió a la venta y arrasó, allá por el 2011. Pasaron los años y buscando opciones para un reto de lectura, e intentando rellenar el apartado ‘libro del que se haya hecho una película’, recordé La delicadeza (Seix Barral, 2011) y que, efectivamente, habían hecho una película. Así que lo incluí en la lista.
DAVID FOENKINOS (Francia, 1974)
La delicadeza lo llevó a lo más alto del panorama mundial, pero fue su libro, Charlotte (Alfaguara, 2015), el que lo consagró como un autor maduro y a tener en cuenta. No ha parado desde entonces. En 2017 presentó su trabajo más reciente: La biblioteca de los libros rechazados (Alfaguara).
Además de novelista, ha trabajado en sus propios proyectos cinematográficos. Como director y guionista de la adaptación al cine de La delicadeza (aquí puedes ver el trailer), y en la adaptación de otro de sus libros, Los recuerdos (Seix Barral, 2012).
LA HISTORIA
Chica (Nathalie) conoce a chico (François). Se enamoran, se ultra enamoran, se casan… pero el idilio termina de la peor manera y Nathalie debe lidiar con el dolor y la pérdida. Renunciar a vivir la vida o renacer: una decisión importante.
Markus —el personaje con mayúsculas de toda la novela—, llegará en un momento clave, uno de esos momentos en los que parece que los pensamientos nos dan un latigazo. Es allí cuando arranca La delicadeza, y es allí cuando se convierte en otra cosa.
Puede parecer "la historia número dos millones" del universo de la novelas de amor. ¿Qué la hace distinta?
La delicadeza se disfruta gracias a los detalles, a la habilidad del autor para bordear el cliché y proteger a sus personajes de caer en el estereotipo del género de romance.
Es un recorrido por los caminos de las dudas, de los tropiezos y del tinglado de emociones y sorpresas que se nos presentan cuando intentamos reconstruir la vida desde cero; cuando nos vemos en la necesidad de volver a empezar, de reconectar con el mundo.
Es un recorrido por los caminos de las dudas, de los tropiezos y del tinglado de emociones y sorpresas que se nos presentan cuando intentamos reconstruir la vida desde cero; cuando nos vemos en la necesidad de volver a empezar, de reconectar con el mundo.
Nuestro reloj biológico no es racional. Es exactamente como la pena de amores: no sabes cuándo se te pasará. En el momento más crudo del dolor, piensas que la herida siempre estará abierta. Y de pronto, una mañana te extrañas de no sentir ese peso terrible. Qué sorpresa darse cuenta de que el dolor ya no está. ¿Por qué no más tarde, o antes? Es la decisión totalitaria de nuestro cuerpo.
Una obra que se lee con avidez, que se disfruta por lo fácil que resulta engancharte y conectar con la historia. Foenkinos enhebra capítulo a capítulo con mimo y toques de humor. Se agradece que una historia, que tenía todo para caer en un abismo lacrimógeno, se convierta en una sutil y bella muestra de lo complejas y fascinantes que, a veces, llegan a ser las relaciones humanas.
Después de leer La delicadeza, debo decir que lo que la hace distinta de otras historias dentro del vapuleado género de las novelas amorosas, reside en la magia de un narrador inteligente. Foenkinos logró crear un fondo robusto para dar dimensión a una historia aparentemente sencilla.
Recomendable para estos fines de semana invernales. Una buena opción si queremos hacer una pausa y alejarnos un momento de la locura y la intensidad de este inicio de año.
Un soplo de aire fresco, y de esperanza.
*Fotografía de David Foenkinos: http://www.gallimard.fr/Contributeurs/David-Foenkinos


